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Come on baby we ain’t gonna live 4ever... || Steven Deschain ||

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Come on baby we ain’t gonna live 4ever... || Steven Deschain ||

Mensaje por Yanisse G. Jule el Dom Jun 26, 2011 6:21 pm

"Como dos personas que no comparten absolutamente nada en común, son las que mejor se entienden..."



¡Oh Hogwarts! ¡Oh dulce, dulce perdición de espacio-tiempo! Yanisse así veía el castillo que le permitía escaparse por completo del mundo muggle, al menos por 9 meses al año. Si alguien apreciaba aquel viejo castillo con toda el alma, era ella. No se figuraba estudiando a esta altura en un colegio muggle... No porque no le gustase, no porque se le complicase... Simplemente porque lo odiaba, odiaba con toda su alma al mundo muggle. Su padre siempre había temido que a ella la mataran por ser hechicera... Ella, por el contrario, temía morir en el mundo muggle por la estupidez de ellos. Simplemente, ambos tenían puntos de vista diferentes. Pero bueno, ese no era el tema. El tema es que ella estaba bastante feliz de este nuevo curso. Parecía que este año habría un nuevo torneo de los magos, y eso claramente la ponía feliz. Aquello de convivir con chicos de otros colegios, era simplemente genial. La última vez, recordaba haber estado tratando con unas chicas de su misma edad, y había aprendido bastante... Esta vez, tendría que ver si sucedía lo mismo.

Salió del castillo, bastante contenta. Rondaban las 6 de la tarde, por lo que el Crepúsculo comenzaba a hacerse presente. Hermosa puesta. Le fue imposible, por apenas un minuto, prestarle atención a otra cosa que no fuera aquél abrazador sol que aun irradiaba calor. Era una de las pocas veces en las que en realidad disfrutaba la puesto. Quizás el fresco de la tarde también ayudaba a dar esa atmósfera de tranquilidad... quizás; pero ella no podía estar segura de eso. Lo único que sabía es que le gustaba bastante. Así comenzó a pasearse por los jardines. Días atrás habían comenzado a llegar al castillo los otros dos colegios, pero ella no había tenido el placer aun de tratar con ningún alumno de ellos. Si bien ni trataba con sus compañeros, veía más imposible ahora tratar con otros estudiantes. El fallecimiento de su madre la traía bastante más insegura que antes.

No buscaba que hacer. En definitiva ir al lago sonaba tentador, pero había mucha gente ahí, y obviamente no se iba a sentir cómoda. Por otro lado, los jardines cada vez estaban más vacíos. Así que bueno... eso iba a hacer. A lo lejos divisó un árbol, que parecía lo suficientemente cómodo como para leer los 15 minutos que aproximadamente quedaban de luz. Caminó hasta él, y al llegar se sentó con al espalda apoyada en su tronco. Miró su bolsa, en la cuál no había nada más que un libro de literatura inglesa. Sus deberes, como siempre, ya los había concluido. Tomó el libro, y comenzó a pasar las hojas con unas parsimoniosa lentitud. Mientras leía, también se daba tiempo para pensar en algunas cosas... Algunas como el baile que se aproximaba. Hacía tres años, la profesora McGonagall, sin ser jefa de su casa, la había "convencido", -mentira, la había obligado-, a ir al baile. Esta vez quizás, con mucha suerte, se podría esconder y no asistir. Ella tenía dos pies izquierdos a la hora de bailar, o eso pensaba.

-Vaya día...- un suspiro cargado de cansancio. Aunque solo habían comenzado las clases, a veces sentía que le marcaban demasiados deberes. Quizás ella nada más lo sentía así... quizás nadie más se diera cuenta de ello. Igual el hecho de que sus compañeras de habitación le pidieran ayuda le estresaba mucho. No es que fuera tontas, o estúpidas si así se quería ver; era simplemente la poca concentración que tenían para con sus estudios. No era una matadita de Ravenclaw, o eso se obligaba a creer, solo que disfrutaba de tiempo para ella por las tardes. Era agradable no estar corriendo para terminar las tareas a media noche... Aunque por supuesto, sus compañeras la desvelaban pidiéndole ayuda -. No sería mala idea comenzar a cobrar por asesorías...- dijo para sí misma. Claro, ahora mismo ella también las necesitaba. Pociones... aunque su padre no le exigía un Supera las Expectativas, tampoco parecía muy contento cada que la boleta decía un Aceptable. Aquello le removía la conciencia a cada rato.
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Yanisse G. Jule

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Re: Come on baby we ain’t gonna live 4ever... || Steven Deschain ||

Mensaje por Steven Deschain el Miér Jun 29, 2011 6:22 am

Una año más en Hogwarts, pero uno completamente distinto a los que ya había vivido acá. Siempre era un mundo nuevo cada año en Hogwarts, pero este realmente me había sorprendido como ningún otro. Era verdad que las cosas en el mundo estaban mal, estábamos en medio de una guerra y se debían tomar medidas. Pero nunca me hubiera imaginado que podrían fusionar las tres escuelas más importantes de magias de Europa en Hogwarts. Para le torneo de los tres magos había pasado algo similar, pero había sido solamente unos meses y solo para competir, ahora íbamos a cursar todo el año los colegios juntos. Era toda una novedad y todos estaban muy ansiosos, pero yo la verdad no me molestaba mucho. Era bueno ver gente nueva, gente totalmente diferente a nosotros pero no era algo que me desesperara. Seguí actuando como siempre con todo el mundo, sea de Hogwarts, Durmstrang o Beauxbatons. Mas que esta novedad, lo que en realidad me preocupaba eran las causas de esta gran novedad, lo peligroso y en el estado que estaba el mundo para que sucediera algo de tal magnitud. Estábamos en plena guerra, eso no se podía negar, pero tenía el presentimiento que no nos mostraban todo lo que estaba pasando. No podía explicar porque, pero tenia la sensación de que las cosas eran mucho peores de lo que los diarios o el Ministerio de Magia nos decía. Por eso creía que teníamos que estar mas preparados que nunca para un posible enfrentamiento, ya que contábamos con los excelentes profesores y el único hombre al que Voldemort teme y respeta. Estaba completamente convencido que teníamos que aprovechar esto y prepararnos para posibles combates, y no estudiar Runas Antiguas. Pero no iba a cuestionar nunca en mi vida al director Dumbledore, si él consideraba que teníamos que seguir así seguramente tendría un porque mucho mas importante y pensado que mi tonta teoría.

Como era de esperar, en los primeros días de clases no había mucho que hacer, solo repasar lo que nos estaban enseñando los profesores. Pero era bueno porque tenia bastante tiempo libre para poder disfrutar un poco de la calma que representaba volver a Hogwarts. Si es que se podía llamar calma a esto, si bien era mucho mas seguro y tranquilo que el mundo mágico en estos momentos, no estaba muy tranquilo el colegio tampoco. Pero por ahora no había tenido ningún problema ni nada en estos primeros días, así que si estaba disfrutando de un poco de tranquilidad. Había tenido la primera clase de Pociones con el nuevo profesor esa mañana, había sido una clase rara después de cinco años sin el profesor Snape al frente, mi profesor preferido. Pero no podía decir todavía nada del nuevo profesor porque apenas conocía su cara, así que no tenia ninguna opinión sobre él. Tenia toda la tarde libre después de esa clase, ya que no tenia nada que estudiar o hacer por ese día. Así que después de terminar de comer y ordenar mis cosas tome mi mochila con mi block de dibujo y mis lápices para irme a dibujar a los jardines y el lago. Amaba dibujar, y pasar horas haciéndolo era una de las cosas que mas me alegraba y prefería hacer en el mundo. Así salí animado y alegre de mi cuarto sin prestarle atención a algún que otro comentario que podían hacer mis compañeros de casa, que por lo general no se llevaban muy bien conmigo. Y mucho menos ahora con todo el tema de la guerra, ya que todo el mundo sabia que estaba completamente en contra de Voldemort y los Mortifagos.

Así cerca de las tres de la tarde me fui caminando para el Lago Oscuro con mi mochila y mis cosas tranquilamente. Había bastante mas gente de lo normal dando vueltas por ahí, pero yo conocía muy bien el lugar porque siempre iba a dibujar y buscaba lugares solitarios. Así llegue a uno de mis lugares alejados y secretos contento y alegre. Sin pensarlo dos veces, me subí a uno de los árboles y me recosté en una rama contra el tronco y comencé a dibujar el lago. Me encantaba hacer varios dibujos del lago el mismo día porque todos eran distintos, si prestabas atención todos tenían detalles que los diferenciaban. Como las criaturas dibujadas, la luz del sol reflejada en el lago, la gente que estaba alrededor, eran lugares distintos en cada instante que se retrataba. Sin darme cuenta estuve como dos horas o más dibujando, y ya me dolía un poco la espalda por la postura en la que estaba. Había hecho como cinco dibujos distintos del lago así que estaba satisfecho y conforme, por lo que me baje mientras veía como comenzaba a atardecer. Todavía no quería volver al colegio y tener que aguantar a mis compañeros de casa molestando o provocándome, estaba de muy buen humor y no quería que eso cambiara. Así que comencé a caminar por el borde del lago, mirando a las criaturas que cada tanto se asomaban a la superficie. Y seguí así divagando después por los jardines, mientras ya estaba anocheciendo y sin darme cuenta vi a alguien más por donde andaba caminando. Era raro ver a alguien por acá, casi nadie venia para este lado de los jardines, o eso creía yo. Me acerque intrigado por quien podía ser, ya que era raro que alguien mas le gustara la soledad de los jardines. Cuando me acerque vi que era alguien que conocía, de vista al menos. Era de mi curso, de 6º pero no recordaba su nombre, solo que era una alumna de Huflepuff. Cuando llegue casi a su lado sonriendo mientras me colgaba mi mochila dije – Hola, ¿Qué tal? – y mientras la miraba a los ojos me quede aguardando su respuesta.

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Re: Come on baby we ain’t gonna live 4ever... || Steven Deschain ||

Mensaje por Yanisse G. Jule el Miér Jul 06, 2011 6:56 pm

Su lectura había pasado un claro segundo plano… ¿porqué no podía concentrarse en ella y dejar de pensar sobre demás cosas? Eso no le molestaría en lo más mínimo si de cosas realmente importantes se trataran… ¡Pero en lo que divagaba era de lo más absurdo! ¿Bailes? ¿Chicas y chicos de otros colegios? ¡No, no, no! Ella no podía permitirse eso, si a lo mucho podía dejarse divagar sobre las materias o algo pro el estilo… ¡pero no en reverendas tonterías cuando su vida corría peligro!
Bueno, tampoco tuvo mucho para pensar, puesto que una voz le llamó la atención. ¿Le estaba hablando a ella? Era extremadamente raro que la saludaran, así que… ¿quién era? Su mirada, en permanente escrutinio, se alzó hasta poder notar las perfilas facciones, del que parecía ser un chico, sombreadas por la escasez de luz. Momento… ¿cuándo había oscurecido? Estaba tan ensimismada en sus propios pensamientos que no se percató en cuando el crepúsculo desapareció por completo. Aún con la poca nitidez de la noche, algo le dijo que su voz la conocía. ¿Algún compañero de casa? Quizás… su visión aun no era muy clara.

Comenzó a bordear su libro, sin saber que hacer o que decir. ¿En verdad le hablaba a ella? Bajó la mirada, al tiempo que sus mejillas se sonrojaban ligeramente, una reacción de lo más predecible en ella… ¡Es que le parecía tan ilógico que un… bueno, hasta el momento un extraño… le dirigiera la palabra!
Las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba, y el viento alborotó su cabello, mientras seguía perdida, tratando de reconocer el dueño de tal voz, la cual sonaba ligeramente ronca, pausada, tranquila…

-¿M-me habla-as a… m-mi?- sonaba tan estúpido que se pusiera a tartamudear por una pregunta de lo más monótona. Sus manos dejaron de perfilar el libro, y lo cerró de golpe; lo guardó en su bolsa, y de nueva cuenta subió la mirada. Ahora que veía mejor su uniforme notaba que su corbata color escarlata, con matices plateados. Slytherin… vaya, genial, venían a molestarla. No sabía porque su primera reacción había sido coger su bolsa y levantarse, llevándose la mano derecha a su bolsillo trasero, donde estaba cómodamente situada su varita. Si él intentaba hacerle algo, esperaba poder recordar algún buen hechizo de defensa.

Su cabello volvió a ondear, y no tuvo otro remedio que utilizar esa misma mano para apartárselo del rostro. Le sostuvo la mirada mientras se arreglaba el cabello. Era raro, pero hasta ese momento no se había dado cuenta de lo realmente atractivo que era… ¿lo conocía? Quizás de vista, quizás coincidieron en clase, quizás en el comedor… no sabía, pero seguía pareciéndole familiar. Su mano ahora descansaba sobre su oído, y le dedico una sonrisa ligeramente incómoda. ¿Por qué no dejaba de mirarla? Comenzó aquella horrible sensación de nerviosismo, y solo pudo atinar a apartar su mano.
-Soy Yanisse, Yanisse Jule- habló tan rápido que las palabras salieron atropelladamente de su boca. ¡La estaba poniendo muy nerviosa! Quería volver a llevarse la mano al cabello y comenzar a jugar con él, pero le parecía una cosa de lo más estúpida… ¡tenía 16, no 5! Se sentía como si estuviera hablando con un chico mucho mayor y guapo… bueno, él era guapo, no lo podía negar –o a menos eso aparentaban las sobras-, así que solo: un chico de mayor edad.

Por alguna extraña razón no pensaba exactamente que él fuera a hacerle algo, a lo mucho burlarse, como la mayoría de su casa lo hacía por ser tan solitaria… bueno, tampoco es que ella fuera paranoica, y él extrañamente se sentía cómoda como él. Se acomodó el bolso en el hombro derecho, mientras apoyaba la espalda en el tronco del árbol.

-¿Y tu eres…?- no quería sonar grosera, pero no saber nada le ponía aún peor. Ella quería saber todo, el porqué, desde cuando, cuanto… Todo lo que tenía respuesta, ella lo quería saber. Le dedicó una sonrisa, menos forzada que la anterior, mientras se aferraba a su bolso, a la espera de una respuesta concisa… y fue en ese momento que se dio cuenta que él llevaba algo bajo el brazo, unas hojas, que tenían un ligero relieve… ¿dibujaba? En realidad no conocía a muchos chicos que se dedicaran a eso… tampoco conocía a muchas chicas, como ella, que se dedicaran a la cocina a la forma muggle. ¿Cuán raro era eso?

-¿Dibujas?- no sabía cuanto tiempo le había dado para responder, no sabía si había respondido… ¡Es que le era tan fácil que ella se perdiera entre sus pensamientos! Estaba comenzando a preocuparle el hecho de no poder concentrarse en algo concretamente… inclusive le había sucedido en un examen oral el curso pasado… había comenzado a dar su respuesta, y el profesor tuvo que callarla cuando ya se había desviado más que demasiado del tema. ¿Estaba mal eso? Bueno, igual debería excusarse si esperaba no ser tratada como loca –. Perdona mi insolencia…- sus mejillas volvieron a teñirse de carmesí, un tono bastante encendido, que no dejaba duda ni en la más profunda oscuridad que ella estaba sonrojada –Suelo desvariar mucho mientras hablo, e inclusive me extravío entre mis pensamientos…- el tono de su voz se mantuvo firme, pero de pronto fue bajando el volumen, asta que la última palabra no fue más que un susurro.

Se sentía tan avergonzada, siempre hacía lo mismo. No le extrañaba que por eso no pudiera socializar bien con las chicas de su propia casa, y menos tener un novio. Si, 16 otoños y ni una sola pareja. Bueno… debía comenzar a admitirlo, era rara, muy rara… Solo para empezar… ¿Por qué hablaba con ese desconocido como si se conocieran de toda la vida? Bueno, en realidad quizás si se conocían de toda la vida, pero ella no era así, ella jamás se comportaba de ese modo… ella se supone que era tímida.
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